El tumulto de gente era impresionante, muchos de los presentes no podían creer lo que había ocurrido el escritor Colombiano Gabriel García Márquez se encontraba tendido en el suelo con el ojo totalmente ensangrentado producto de un fulminante golpe seco por parte de su colega Mario Vargas Llosa, el escritor peruano luego de tirarle un fuerte puñete se acercó con mucha vehemencia al autor de cien años de soledad que estaba en el piso y le dijo algunas palabras en el oído que ninguno de los presentes pudo escuchar. Es casi un hecho que las ideologías políticas y los problemas familiares tuvieron mucho que ver en este infortunado acontecimiento. Días después y con un ojo terriblemente morado el premio nobel colombiano dejó que le tomen unas fotos para que quede en la posteridad la prueba de esta riña que hasta ahora no tiene solución.
LA CONTIENDA
La pelea entre ambos grandes literatos se dio en el año 1976 en México y el fotógrafo Rodrigo Moya tiene una prueba fehaciente, una foto de Gabriel García con el ojo malherido. Según el fotógrafo recuerda que al verle preguntó al escritor colombiano qué había pasado y que este se mostró "evasivo" y "atribuyó la agresión a las diferencias con Vargas Llosa, que ya eran insalvables en la medida que el autor peruano se sumaba a ritmo acelerado al pensamiento de derecha". No es nada confidencial saber que el autor de “la ciudad y los perros” es seguidor de un pensamiento liberal y derechista mientras que por otro lado el escritor de “el coronel no tiene quien le escriba” es un luchador empedernido y seguidor de la revoluciones de izquierda.
MOTIVO FAMILIAR
Otro motivo de la riña de estos excelentes escritores latinoamericanos fueron las constantes discusiones entre Mario Vargas Llosa y su segunda esposa, su prima, Patricia Llosa. Según Rodrigo Moya, "mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar en los disturbios conyugales" del autor peruano y su mujer "acogiendo" las confidencias de aquél. Cuando la familia Vargas Llosa se reconcilió él supo que sus secretos se habían revelado y se sintió "gravemente ofendido". Por tal motivo el peruano arremetió tanta ira contra el escritor colombiano porque sintió que su vida había sido invadida por un tercero.
ALTERCADO PENDIENTE
Ya ha pasado más de treinta años desde que sucedió esta querella y aun no hay señales de reconciliación. Lo que alguna vez fue una solida amistad hoy solo está en el recuerdo de estos literatos. Ambos son de los mejores escritores que hay en la actualidad y es una verdadera pena que por ideologías o por un incidente de cualquier relación se pierda tremenda amistad y más aun ahora que ambos son ganadores de premios nobel en literatura.

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